Seguridad en la práctica del Senderismo y emergencias en montaña

Indicaciones para el senderista

El senderismo es una actividad de montaña apta para un público muy diverso, siempre que se seleccione adecuadamente la dificultad física y técnica que va a conllevar la ruta, según las características del grupo o de cada persona. Así, podemos encontrar rutas muy sencillas, bien señalizadas, que son aptas para personas sin experiencia previa; y también rutas muy difíciles física y técnicamente, que transcurren por senderos escasamente señalizados, y que requieren un buen manejo de las técnicas de orientación en montaña, es decir, requieren una amplia experiencia previa para no extraviarnos y/o sufrir un accidente durante la actividad de senderismo.

Sin embargo, ni siquiera en los senderos mejor señalizados y más sencillos, no nos podemos relajar y pensar que no hay nada que temer, por el simple hecho de que sea una actividad fácil. Hay que pensar que la meteorología puede ser adversa (mucho frío o mucho calor, escasa visibilidad por la niebla, etc.), o muy variable, y, además, las personas también somos bastante variables, nos afecta el cansancio, distracciones y falta de atención, el calor, el frío, nuestro estado de ánimo, malestares o enfermedades, mala hidratación y alimentación, lesiones previas, y, por supuesto, accidentes e incidentes varios que se pueden producir durante la actividad de senderismo; y esta variabilidad hay que multiplicarla por cada componente del grupo. La preparación y planificación de la actividad se dirige precisamente a disponer de los recursos e información necesaria para poder actuar conforme estas u otras variables se puedan transformar en un problema en la montaña.

En definitiva, toda actividad de senderismo, por sencilla y corta que parezca, hay que prepararla, hay que planificar, comprobar la meteorología, equiparnos adecuadamente según estas previsiones, mantenernos bien orientados, prestar mucha atención al entorno, a nuestro estado psico-físico y al de las personas que nos acompañan, controlando que nadie se despiste o se extravíe, y tomando las decisiones que corresponda según vaya evolucionando la jornada. La mala planificación, los excesos de confianza y la sobreestimación de nuestras capacidades son causas comunes de muchos accidentes de montaña, y nos afectan por igual a personas sin experiencia y a personas expertas.

Consulta la documentación que ha preparado la Vocalía de Seguridad y Salud de la FEMECV para profundizar en los aspectos más importantes de la seguridad en montaña y consulta los cursos que organiza la Federación en sus centros de formación  la Escuela Valenciana de Alta Montaña (EVAM) y el Centro Autorizado de Enseñanzas Deportivas (TOSSAL).

 

“Procura no imprimir tu huella donde los siglos se han abstenido de hacerlo. Contribuye a la defensa del medio natural con tu ejemplo”

 

Emergencias en montaña.

La principal duda que generan los accidentes de montaña no es si se producirán o no, sino cuándo. Cualquier persona que se adentra por un sendero, debe ser consciente que, aunque adopte unas medidas de prevención adecuadas, siempre existe un riesgo residual que se puede materializar en forma de accidente. Podemos ir cien o mil veces a la montaña y no sufrir ningún percance, y esto puede hacernos creer que se debe a nuestras destrezas y aciertos. Tal vez sea así, pero hay veces que, aunque no hayamos sido la causa principal, nos encontramos en medio de la montaña, con alguien de nuestro grupo que no se puede mover, y acercándose la noche, una tormenta, una nevada, una ventisca, la niebla, o cualquier otro elemento que complicará la situación. Y aquí es donde puede ser un factor decisivo cuál es nuestro grado de preparación para responder ante emergencias en la montaña.

La mayoría de las veces puede que resolvamos la situación con una simple llamada por teléfono a alguien que puede recogernos en un punto cercano a donde hemos tenido el problema. O quizá hemos resuelto el problema con un poco de descanso, reduciendo el ritmo, bebiendo agua o comiendo algo. Sin embargo, cualquiera puede percatarse del hecho de que un empeoramiento de la situación, incluso ligero, puede exigir una reacción urgente y adecuada.

La actuación en caso de emergencia en montaña es un área que tiene diferentes niveles de complejidad. La intervención mínima, en condiciones favorables, puede ser tan simple como poner a nosotros mismos, al grupo y a la víctima en un lugar lo más seguro posible, protegerla, acompañarla y atenderla, y avisar al 112. Pero este procedimiento es insuficiente si las condiciones son algo más desfavorables, ya sea por la naturaleza del problema, por las condiciones del entorno, o por ambas conjuntamente. Tan sólo con que las condiciones meteorológicas impidan el vuelo del helicóptero de rescate (de noche, mala visibilidad por la niebla, o vientos fuertes), la permanencia en la montaña puede ser algo más larga; si además no sabemos exactamente dónde estamos, aún se demora más el rescate; y si además no tenemos cobertura de telefonía móvil, se empieza a complicar todo.

La formación y actualización en primeros auxilios es importante, pero si queremos estar preparados/as para rutas de mayor distancia, en entornos más aislados, aún es más importante que sea una formación específica para entornos de montaña, puesto que las capacidades y destrezas que debemos asimilar y conocer para aguantar y tomar las decisiones adecuadas hasta que nos rescaten, pueden ser vitales: cómo actuar ante reacciones alérgicas o hipoglucemias, cómo contener una hemorragia, cómo inmovilizar una fractura, cómo protegernos del frío o del calor, etc. Además, las emergencias en montaña requieren un conocimiento básico de los tipos de medios de comunicación que hay a nuestra disposición, de los procedimientos de petición de ayuda y de actuación de los grupos de rescate en montaña, y, teniendo en cuenta todo esto, preparar el equipo que probablemente podemos necesitar en caso de emergencia.

Consulta la documentación que ha preparado la Vocalía de Seguridad y Salud de la FEMECV para profundizar en los aspectos más importantes de la seguridad en montaña y consulta los cursos que organiza la Federación en sus centros de formación  la Escuela Valenciana de Alta Montaña (EVAM) y el Centro Autorizado de Enseñanzas Deportivas (TOSSAL).