Desde el aparcamiento de los Charcos de Quesa subimos por un camino dejando a nuestros pies los conocidos Charcos para remontar el río Grande. Pasamos por la cueva del Carbo, un antiguo corral protegido por una balma.
Un poco más adelante la senda baja hasta el río. Enfrente encontramos la fuente de la Víbora. El sendero cruza de un lado a otro del cauce recortando los meandros y buscando los márgenes altos del cauce. En ocasiones, las paredes no permiten otra cosa que caminar por el lecho de grava siempre remontando el río.
Más adelante. hay que estar atentos para salir del cauce para subir por una senda a la derecha, muy bien trazada hasta la parte alta de los cinglos donde encontramos el abrigo de Voro (arte rupestre Levantino). Poco más arriba, el sendero sale a un camino más ancho que tomamos a la derecha siguiendo la loma divisoria nos conduce a la parte alta. Pasamos por la sima de la Higuera hasta el collado del Lobo. Ahora, giramos a la derecha por el camino del Planil, mucho más ancho y que ya no dejaremos.
A la altura de la casa de Marcos enlazamos con el PR-CV 205 que sale a la izquierda hacia el Benefetal. Seguimos la pista. Más adelante el firme de tierra deja paso al asfalto. En el cruce con la carretera de entrada a los Charcos bajamos por esta hasta el inicio del sendero. Pocos metros antes de llegar, a la altura del charco de la Horteta, el PR-CV 204 sale por la izquierda hacia Quesa.